lunes, 26 de noviembre de 2012

EDUCACION SOCIALISTA

En general, las lecturas e interpretaciones de la reforma de la educación socialista se han realizado a partir de consideraciones parciales o muy centradas en el tipo de socialismo que se implantaría en las escuelas, científico, utópico o a la mexicana, así como el grado de consenso por parte de los maestros, soslayando apenas el análisis de los significados y símbolos de dicha reforma para los distintos protagonistas. Tampoco se han puesto sobre la mesa las razones que dieron los autores de dicha iniciativa, porque debería de ser definida como socialista a secas, y no como socialista científica, como lo planteaba el sector más ortodoxo.
Al respecto, otra de nuestras hipótesis es que, este proyecto educativo no representó el intento de uno u otro paradigma ortodoxo socialista en la educación del país, como se debate en la historiografía tradicional, sino el sincretismo entre la mística de la Revolución y el proyecto de educación socialista, resultado de un proyecto social y del desarrollo de las ideas y experiencias históricas de diversos actores, entre los cuales se encontraban los maestros.
En términos conceptuales enmarcamos el presente ensayo, desde la perspectiva de la historia social, historia cultural y de los imaginarios sociales704. En particular nos suscribimos a aquellas teorías que plantea la historia como suma de experiencias humanas.
A partir de esta aproximación al estudio de los aspectos simbólicos- culturales que tiñeron los diferentes proyectos pedagógicos de la época posrevolucionaria, en particular la reforma de la escuela socialista recurrimos, sobre todo, a la técnica de la entrevista, que mediante una trabajo de análisis y estructuración de testimonios, convierte a éstos en fuentes historiográficas primarias.
Recurrimos a sus propios testimonios, para rescatar sus percepciones y vivencias de la transición de la escuela de 1920 a 1940, a la luz de otras fuentes como el Primer Plan Sexenal de Gobierno aprobado en la Convención de Querétaro, en 1933, el Borrador de Iniciativa de reforma del Artículo Tercero, el Diario de los Debates de la XXXVI Legislatura de los años 1934, y 1945, y archivos personales de maestros, a efectos de analizar las diferentes voces que se expresaron dentro de una misma generación, la generación de los 30’. 705
Nuestra propuesta fue en ese sentido, la de analizar en primer lugar las diferentes posiciones adoptadas por los legisladores plasmadas en los debates respecto a la Reforma al Artículo Tercero Constitucional, en la XXXVI Legislatura, a la luz de los testimonios orales como una vía que permitió ilustrar en primer lugar en donde se habían centrado las controversias por parte de las corrientes más representativas, y por otro lado nos permitió el cruce de las fuentes orales y escritas y por esa vía contrastar y a la vez constatar la peculiaridad de la experiencia vivida, y como esta reporta a la vez aspectos de la historia individual y de la historia colectiva.
Para los fines de este trabajo analizamos a grandes rasgos, las diferentes posiciones de los legisladores en relación con la reforma, a partir de tres grandes temas que estuvieron presentes en los debates: el laicismo, la nueva orientación de la escuela rural, la discusión de un nuevo paradigma científico.
A la luz de una nueva mirada de esta fuente- en el borrador de iniciativa del artículo tercero, que fue discutido y debatido en la Segunda Convención del PNR, en el Plan Sexenal y que más tarde se presentó para su discusión y aprobación de la XXXVI Legislatura –se detectan nuevos indicios respecto a la reforma de 1934, como que la misma no se limitó a la legitimación del proceso de secularización, ni a la aplicación ortodoxa del socialismo científico en la escuela primaria.
Al sector de izquierda del PNR no le satisfacía la definición de educación laica que había sido sancionada en el Constituyentes del 17, por considerarla una posición neutral. El sector representado por los maestros y diputados, Gilberto Bosques y Enrique Erro, 706criticaban la escuela laica porque carecía de sustentación filosófica y consideraban que la adopción de esa postura de laicidad fue la que había amparado muchas veces la injerencia de la iglesia en el sector educativo.
Una posición medular de la reforma la constituyó el combate a los fanatismos y los prejuicios sociales, así como el propósito de darle una orientación social, alejada del enciclopedismo, como la que caracterizó al proyecto educativo del porfiriato.
Las reformas propuestas por el sector de izquierda del PNR, y que más tarde fueron aprobadas en la XXXVI Legislatura, se orientaron hacia la creación de una escuela socialista; una escuela que sin marginar los aspectos pedagógicos cumpliera una función social, una escuela no confesional; que implicara el planteamiento de un nuevo paradigma científico, una nueva cultura del saber; que cuestionara, por un lado al antiguo laicismo positivista y por el otro a los fanatismos religiosos de la Iglesia. Se buscaba formar a la juventud y a la niñez sin prejuicios, con un concepto exacto del fenómeno social, y del sentido social de la educación.
Pero al mismo tiempo, otras voces se dejaron oír en la Asamblea Legislativa, por ejemplo el sector más ortodoxo y radical, representado por Arnulfo Perez H, y Manlio Fabio Altamirano propusieron y defendieron la necesidad de calificar el tipo de socialismo que debía de implantarse en la educación como “el socialismo científico”.
Pero en cambio para los diputados Luis Enrique Erro y Gilberto Bosques, representantes de la comisión de educación por el PNR, el problema planteado en esa Legislatura y que era necesario definir, no radicaron en el tipo o clase de socialismo, ni era lo que se había propuesto a la Comisión, sino que de lo que se trataba era de formular una política educativa de carácter social. En la exposición de motivos, la Comisión definió, en líneas generales, lo que significaría la creación de una escuela socialista en dos aspectos: el del contenido de la enseñanza y el de las personas a quienes la enseñanza debía impartirse.
Ambos legisladores representantes de la Comisión de Educación, encargados de elaborar el dictamen de la reforma artículo tercero que luego sería sometido a la consideración de las Cámaras plantearon que era necesario darle una nueva orientación a la escuela, recuperando así la esencia del sentido social y cultural de la Revolución.707
Si bien la escuela a partir de 1920,había realizado una labor extensiva con la escuela rural y las misiones culturales, procurando alfabetizar y dar cultura a las masas campesinas, para Bosques “esta labor extensiva, ante cualquier criterio social o pedagógico con los fines de transformación de nuestra cultura en una forma plena y satisfactoria, era necesario darle una orientación, una medida, un contenido, en fin, un sentido a esa enseñanza [….]una revisión cuidadosa de los resultados , en la mayor parte del país, se observa que se está desfigurando en muchas partes y por muchos maestros el sentido social y cultural de la Revolución.
Por su parte Luis Enrique Erro, en el Diario de los Debates, cuestionaba los ídolos de la falsa exactitud defendidos por el positivismo: “…Lo que se requiere es que los niños formen su mente nutriéndose en la verdad, hasta donde la ciencia contemporánea lo posee; que reconozcan en lo que es cierto su realidad objetiva y en lo que es hipótesis o solución provisional, carácter, pero sin que se habitúen a suplir con falsedades los inevitables vacíos del conocimiento.” 708
Así mismo Enrique Erro, en los debates del Congreso de la Unión cuestionaba los ídolos de la falsa exactitud defendidos por le positivismo: “ ni siquiera las ciencias como las matemáticas o la física son exactas en el sentido de absolutas o infalibles”.

Estas reflexiones nos hacen recuperar antiguas discusiones que siguen vigentes, como son los conceptos de falibilidad y temporalidad limitada del conocimiento científico.

Si bien ambas posiciones se polarizaron, finalmente triunfó la propuesta de la escuela socialista, despojada del adjetivo de” científico”. Por ende, la postura que se aprobó con dictamen positivo fue la presentada por la Comisión de Educación, la cual representaba al PNR para consideración en la XXXVI Legislatura. La importancia del triunfo de esta propuesta, reside fundamentalmente en las implicaciones que ésta tuvo en ese período histórico, pues dicha posición era la que mejor recogía el sentir del conjunto de experiencias y prácticas que los maestros venían desarrollando desde hacía más de una década; es decir, la escuela social, la escuela rural. A partir de la reforma constitucional se legitimaba todo el esfuerzo de un cambio en la educación que respondía a una realidad social, a la realidad e ese momento, de ahí que se privilegiara la escuela social, la escuela popular. Las escuelas técnicas para obreros y campesinos, las escuelas regionales campesinas surgían en contraposición a las escuelas de elites.
Si no se consideró imprescindible la definición del tipo de socialismo que se imprimiría a la nueva escuela, como lo proponía el sector más radical y ortodoxo, fue por que la mayoría de los representantes prefirieron destacar los contenidos concretos de la educación, dándole una orientación social muy clara, pues “ la escuela debía tener fines” que respondieran a los intereses más urgentes de las clases populares, en lugar de quedar atrapada en una definición teórica- ortodoxa.
Es indudable que la nueva orientación que se pretendía dar a la educación pública ofrecía grandes perspectivas para otros sectores de la población (obreros y campesinos) que habían sido marginados ancestralmente. Ejemplo de los nuevos esfuerzos fue la creación de escuelas técnicas y del Instituto Politécnico Nacional en 1937.
De ahí que una de nuestras tesis principales sea que la reforma educativa, enfocada a construir una escuela socialista, haya adquirido un significado muy diferente para los ideólogos y maestros en general que el adjudicado por la Iglesia y la prensa más conservadora.
El relato de las experiencias vividas por esta generación de maestros que aún hoy viven, contrastada con otras fuentes escritas, nos permitió reconstruir la memoria colectiva acerca de la cultura revolucionaria que se vivía en esos días así como las diferentes tendencias que existieron en la interpretación de la reforma de la escuela posrevolucionaria, en particular la reforma socialista.
La hipótesis de la que partimos fue de que las diferentes posiciones y representaciones imaginarias respecto al cambio en la escuela en esos años, como al papel del maestro en ese entonces fueron resultado de la cultura magisterial de esas décadas, como de las pugnas de intereses de la Iglesia y el Estado como también de las pugnas del poder regional. Por todo ello abordamos el estudio de los imaginarios sociales construidos por los maestros y otros actores (gobierno, Secretaría de Educación Pública (SEP), partidos políticos e Iglesia), a partir del fenómeno de generación. Usamos el concepto de generación no en un sentido estrictamente cronológico, sino en el sentido que plantea Jean Francois Sirenelli, “grupos de individuos marcados a partir de un gran acontecimiento o evento social”. 709
Compartimos en ese sentido con Sirenelli que si bien los fenómenos de generación no son un pasaporte de la explicación histórica, ellos proporciona un manojo de llaves diversas que si bien no abren todas las puertas, frecuentemente son muy eficaces para la explicación de ciertos fenómenos.
En el caso de los maestros entrevistados, y de los legisladores que intervinieron en los debates sobre la reforma del artículo 3 ° en la XXXVI legislatura, consideramos que existía un componente generacional común, que cabe destacar, ya que en algunos casos habían participado en la revolución, la mayoría vivió la etapa inmediata después de la revolución, otros fueron protagonistas de las grandes reformas de la Constitución de 1917, como los artículos 123, 27, y 3° Constitucional. Todos habían compartido directamente o indirectamente en el proceso de reconstrucción cultural e institucional del país.
El fenómeno de generación en el presente trabajo resulta útil, pues en ese conjunto de maestros, y demás actores que vivieron el fenómeno de cambio de la escuela y ejercieron entre 1920- 1940, había un sentimiento que los unía por encima de algunas diferencias: necesidad de escuelas con determinada orientación laica, y que se relacionara con el entorno social, que cumpliera una función social. No era una opinión, o una doctrina, sino un sentimiento común, una convicción sincera el que la escuela se adhiriera a las causas populares. Eran los hijos de la revolución y esto había dejado su huella.
Las reformas educativas de 1917 y 1934, además de ser elementos de consenso, paradójicamente actuaron también con un factor de discrepancia y desavenencias. En ese momento surgió un espectro de posiciones diversas respecto a cuál debería ser la reforma más adecuada, así como en qué medida las propuestas de cambio de la escuela recogían o no las demandas sociales de la Revolución. Por todo lo anterior nos propusimos darle voz a distintos protagonistas del proceso, a través de los testimonios orales.
El propósito de nuestra investigación, no fue verificar si esa reforma era socialista en relación con un paradigma ortodoxo, un modelo abstracto, o el grado de consenso que la misma tenía entre los maestros. No aspirábamos a una reproducción fotográfica de los hechos, ni a que los sucesos hablaran por sí mismo. No pretendimos un conocimiento total del fenómeno y también admitimos otras interpretaciones además de la nuestra. Tampoco nos interesaba la recreación y reproducción de viejos debates acerca de las bondades de este tipo de reformas.
Lo que nos interesaba era su experiencia vivida, captar la peculiaridad de sus recuerdos, la reconstrucción y comprensión de los significados e imaginarios sociales que se configuraron y entretejieron por parte de los maestros y algunos otros actores en torno a la reforma de la educación desde la etapa revolucionaria hasta la reforma constitucional del artículo tercero, así como las motivaciones y los medios que utilizaron para legitimar sus acciones colectivas.
Así por ejemplo, tenemos el relato de uno de los maestros más ancianos entrevistados y fallecido recientemente, a los 102 años, en su testimonio el maestro Gilberto Bosques nos relata en una forma muy peculiar su participación en la revolución, como en la Comisión de Educación, la elaboración junto a Enrique Erro del borrador de la Iniciativa de Reforma del Artículo Tercero del año 34. Así como las distintas controversias que tuvieron que vencer al interior del PNR, y en el Congreso de la Unión hasta que fue sancionada dicha reforma. Asi mismo los conflictos y acuerdos que tuvo la misma por parte de todos los sectores de la sociedad. Pero también los significados mas profundos que para muchos sectores tenía dicha transformación pedagógica y social. En una de sus entrevistas nos dice que para él la reforma escolar, había sido producto de la realidad del país, y que lejos había estado de ser una improvisación; en particular durante la etapa posrevolucionaria y el cardenismo, esta reforma tuvo un claro contenido social, pues una de sus funciones nodales fue atender las demandas de amplios sectores de la población aún no satisfechas. De ahí, su vigorosos contenido de justicia y compromiso social con la causa del pueblo, “la causa de la revolución”.
Para Bosques, ese largo caminar de muchos maestros, por la escuela rural, las casas del pueblo, las misiones culturales, fue la expresión de diversos intentos por encontrar una vía para la concreción de los distintos mitos y utopías que surgieron durante esas décadas.
En cambio para el maestro Ramón Bonfil, coetáneo del maestro Bosques, si bien también su relato descansaba en una valoración excesiva de los intentos anteriores por transformar la educación en pos de la escuela laica,_ de un hombre nuevo a través de los proyectos como la escuela rural, las misiones culturales y la escuela racionalista, no comulgaba con los postulados de la escuela socialista, pues pensaba que cuestionaban la libertad de enseñanza y la consolidación del proyecto capitalista del país. Por ende, tildaba a la reforma socialista de “engendro” en el que prevalecía una concepción doctrinaria y ortodoxa.
Así, el concepto de educación socialista tenía una acepción diferente que para Bosques. En el maestro Bonfil significaba una medida estatal impuesta desde la cúspide: la aplicación de un dogma ortodoxo. En el caso del maestro Bosques, la reforma de la escuela socialista fue la meta de múltiples ensayos y experiencias pedagógicas anteriores.
Por tanto, estos testimonios plantean problemas no resueltos, como el de mantener una posición de apertura y tolerancia ante las distintas voces que representan corrientes diversas de pensamiento, personas, ideas y sucesos diferentes a los experimentados por otros actores, manteniendo en suspenso nuestros prejuicios y teorías, y por tanto, abiertos a los distintos significados adjudicados a algunos procesos, es decir “la construcción de una historia mirada desde diferentes ángulos”.
Reconstruir esta etapa de la educación pública en México obliga a enfrentar muchas historias diferentes, y permite descubrir la construcción de los diversos imaginarios de los distintos actores, rompiendo así con el imaginario social construido desde el poder, y que se ha convertido en parte de la historia oficial.
Ambas entrevistas revelan una realidad compleja, que necesariamente exige analizar el proceso de sus prácticas, y los resortes que configuraron los imaginarios sociales, teniendo muy claro que todos los participantes de estos procesos, fueron sujetos activos en el proceso histórico de ese entonces.
Estas historias, en ausencia de un orden simbólico común, se reconstruyen de acuerdo con un pasado que atraviesa diversos imaginarios sociales, y se proyecta o expresa a través de diferentes discursos sobre un mismo hecho.
Ante la ausencia de un orden simbólico común, el quid del problema, es explorar las diferentes trayectorias de cada maestro enmarcadas en imaginarios sociales y utopías específicas y distintas de aquellas décadas. Si bien enfrentaron deseos, necesidades y demandas diversas, fueron capaces de articular y concretar compromisos con proyectos educativos diferentes, a partir de distintas visiones.
En ese orden de ideas consideramos relevante recurrir a los diferentes testimonios que se han expresado sobre el tema, tanto orales como escritas. Las diferentes voces de los protagonistas en la reforma escolar. Al elegir este tipo de opción, “las voces múltiples permiten establecer las diferencias de perspectiva entre los varios actores del drama histórico y las instituciones sociales.” 710
Así, la elección del conjunto de maestros que entrevistamos posteriormente en Durango obedece en primer lugar, a que eran coetáneos, pertenecieron a una misma generación nacida a finales del siglo XIX, y principios del siglo XX, algunos como ya dijimos fueron protagonistas e ideólogos de las grandes reformas constitucionales del 17 y del 34, otros fueron los forjadores de la nueva escuela, la escuela rural, las misiones culturales, instancias de legitimación de una nueva metodología pedagógica, al mismo tiempo, laboratorio de una nueva cultura: la cultura de la Revolución.
Cobra gran significado recuperar la memoria colectiva de esa generación de maestros a través de sus propios testimonios, de sus variadas voces pues conduce a veces a versiones contrastantes, aunque no por fuerza en conflicto como nos señala Droysen sobre un mismo conjunto de hechos 711
El estudio del caso de Durango, es relevante porque se trata de una generación de maestros muy singular, profundamente militante y solidaria con la causa revolucionaria, que había ejercido desde las primeras décadas de este siglo como maestros, hasta los años setentas desarrollaron su trabajo en tiempos y sitios claves y estuvieron directamente involucrados en muchos de los procesos de aquella época, tanto sociales como estructurales; 712en las transformaciones de la propia escuela luego del periodo revolucionario; en los movimientos sociales en torno a la educación, la lucha por la tierra, la organización de sindicatos y el reparto agrario en la región de la Laguna en el estado de Durango, entre otros.
Por tanto, estos maestros se consideró que formaban parte de esa generación que nació durante el conflicto armado, de 1910, o inmediatamente después, y que si bien no todos participaron en el mismo, de igual manera la mística revolucionaria, los socializó.
Todos habían vivido directamente o indirectamente el proceso de transición de la escuela socialista, unos habían ejercido como maestros en el propio período de la reforma, mientras que otros habían sido alumnos en la etapas de la escuela socialista y su desempeño magisterial fue posterior a dicha reforma.
Por el modo en que los maestros entrevistados enfrentaron y resolvieron las dificultades es posible discernir claramente varios elementos comunes importantes relacionados con su individualidad, en particular y como componentes de una generación que actuó como agente del gran cambio social por el que transitaba México. Muchos de ellos lucharon solidariamente con los campesinos, obreros, mineros, convirtiéndose así en defensores del reparto de tierras, por lo que fueron motivo de represión por parte de los terratenientes,713 que por medio de las guardias blancas reprimían cualquier expresión contraria a sus intereses.
Los cambios en los contenidos de la enseñanza luego de la reforma del año 1934 se manifestaron no sólo en actitudes diferentes de la escuela en relación con la sociedad – de tal suerte que la institución estuviera más abierta hacia la comunidad y sus demandas, sino que también implicó -relata la maestra Carmen Gallegos-714 , asumir una posición de compromiso con los contenidos de la enseñanza y con la orientación de las asignaturas. Por ejemplo en la clase de historia, se hablaba de las clases sociales, de la pobreza, de la revolución, y se les enseñaba a los niños que sus padres luchaban por ser dueños de la tierra que sembraban.715
El pensamiento de la maestra Carmen Gallegos, fue y sigue siendo clave en la recuperación de la memoria colectiva de la escuela de ese entonces en Durango. Es representativo de esa generación de jóvenes maestros que lucharon por cambios en la orientación de las escuelas y en los contenidos y que si bien no contaban con un dominio conceptual e ideológico de la orientación que deseaban imprimirle, tenían una gran experiencia profesional. En su trabajo diario intentaban desarrollar una nueva concepción de la educación, más comprometida con las condiciones sociales de la región, con el campesinado, con el indígena y con una postura tanto racional como objetiva de la escuela ajena a la educación confesional.
A partir de los testimonios orales de los maestros entrevistados para esta investigación, como fueron los testimonios de los maestros Gilberto Bosques y el conjunto de maestros de Durango,716 y los Debates en el Congreso, del año 34, podemos concluir que el espíritu de la reforma rebasó la aplicación de un socialismo ortodoxo: significó la síntesis de las demandas y proyectos generados en la Revolución y reproducidos en el proceso histórico-social, que contribuyeron a darle un enfoque o una orientación popular a la escuela.
En la mayoría de los testimonios de los maestros entrevistados, el parteaguas del cambio en la orientación de la escuela, el principal fenómeno transformador de la sociedad, de las mentalidades, fue la Revolución de 1910 y la Constitución de 1917, cuyas expresiones más explícitas se tradujeron en el reparto agrario, la reforma de la educación, la expropiación petrolera y la soberanía nacional. En sus relatos encontramos una serie de conceptos cuyos significados y simbolismos formaron parte de una experiencia cultural común y determinante para esa generación de maestros que, al margen de sus resultados positivos o negativos, constituye un referente de ese imaginario social de los años 20 y 30 en la educación. Parafraseando a la maestra Carmen Gallegos.¿ Que nos atrapó.?, los grandes anhelos de una sociedad mas justa, el ambiente social y cultural de la época? ¿Algo mágico?
El análisis de ambas fuentes, muestran cómo la cultura de la revolución permeó los imaginarios sociales construidos en el proceso de transición de la escuela porfiriana a la escuela rural y, más tarde, a la escuela socialista y permiten detectar que dicha reforma fue resultado de un proceso social y cultural, producto de una práctica desarrollada durante años por los maestros. La lucha por la tierra y la educación , por la democracia y la equidad fueron móviles sustanciales de los movimientos sociales de esos años. Las nuevas propuestas de reforma de la escuela se entrelazaron y enriquecieron con las formas tradicionales de gestión ,como fue evitar las grandes rupturas entre la Escuela Rural , las Misiones Culturales, las Casas del Pueblo en relación con la Escuela Socialista.
Parafraseando a Elsie Rockwel717, durante los años treinta, el impulso democratizador cobró fuerza, particularmente en las zonas rurales donde se repartían tierras de las haciendas y se formaban los ejidos. Los maestros que estaban convencidos del programa socialista difundieron la propuesta de una organización democrática local hacia estas zonas.
La recuperación de estas distintas voces permiten aproximarse a la esencia y complejidad del fenómeno, pues se constata que existieron distintas representaciones imaginarias sobre la nueva escuela, que las mismas estuvieron siempre mediadas tanto por relaciones de poder como por cuestiones culturales pero que, en conjunto, enriquecen nuestras construcciones imaginarias y permiten plantear nuevos interrogantes.

CONCLUSIONES.
Como resultado de una primera revisión de estos debates, se descubre un material de extraordinaria riqueza aún no considerada en la literatura, y que incluso puede cuestionar conclusiones que hoy se aceptan como establecidas entre los estudiosos del tema.
Por todo esto, una nueva mirada hacia estos documentos sumada al análisis de los testimonios de los propios protagonistas, aporta nuevos indicios que permiten replantear algunas interpretaciones sostenidas por la historiografía oficial. .
El análisis de las fuentes orales, como el Diario de los Debates, los discursos de los legisladores que presentaron la iniciativa de reforma para su posterior votación del Secretario de educación y del mismo gobierno, como los testimonios orales, nos expresan que el espíritu de la reforma rebasó la aplicación de un socialismo ortodoxo: significó la síntesis de las distintas demandas y proyectos generados en la revolución, enfocados a darle una orientación a la escuela. Y que la concreción de esta reforma en 1934, significó refrendar el pacto social establecido en la Constitución de 1917.

APORTES A LA EDUCACION DE JOSE VASCONCELOS

José Vasconcelos y sus aportes a la educación
Filosofo, político, educador y escritor oaxaqueño. Se le ha llamado el Maestro de America. Formo parte del ateneo de la juventud; en 1910 se afilio al maderismo y participo activamente en la revolución. Fracaso en su intento por alcanzar la presidencia de la Republica en 1929. Fundador del Colegio Nacional.

Vasconcelos y el establecimiento de la SEP:Se promulga la Constitución de 1917, es urgente que el Estado establezca un sistema educativo que permita cumplir con los compromisos nuevos. Así que se creó la Secretaria de Educación Pública en 1921, bajo la dirección de José Vasconcelos. Lo primero que hizo fue organizar los departamentos en que se dividiría la nueva institución, quedando en primera instancia tres ramas:

• Escuelas. Aumentó las escuelas elementales, impulsó las escuelas rurales y técnicas; creó escuelas preparatorias en las capitales de los estados, impulsó la educación infantil y de adultos, creó talleres que impulsaran la pequeña industria.
La escuela tecnológica formaría futuros maestros de materias técnicas. Facultad de Quimica equipada socialmente con la preparación de operarios calificados.
El estilo del edificio escolar debe ser tal, que de por si represente un significado de cultura tomando en cuenta desde la puerta central, un vestíbulo, la anchura de corredores, la extencion del patio, los pisos, la biblioteca, el campo deportivo todo conforme a la capacidad de la escuela.
• Bibliotecas. Para acercar la cultura al pueblo, consideró que tenían que existir bibliotecas ambulantes, juveniles y públicas en poblaciones mayores de 3000 habitantes. Se le dio gran impulso a la labor editorial.
• Bellas artes. Otro medio importante para llevar la cultura y de una forma amena fue la difusión que se le dio al arte popular: pintura, teatro, artesanías, etc. Le dio gran importancia al artista, porque estaba en contra del intelectualismo y el teoricismo sin ningún sentido práctico..
Vasconcelos estuvo al frente de la secretaría de 1921 a 1924. Durante este tiempo combatió el analfabetismo, convocando una campaña de Alfabetización, donde los estudiantes de la universidad salieron a brindar sus conocimientos al pueblo. Creó más escuelas elementales, escuelas técnicas y fomentó la educación rural. Se preocupo por cultivar integralmente al individuo, propuso que la música, el canto, las artes plásticas se dieran en las escuelas.
Su que hacer como Rector de la Universidad se basa en tres principios: la justicia social, información obtenida en el grupo del Ateneo de la Juventud y en la información rusa.

Su cruzada educativaCon el mestizaje quería integrar una personalidad nacional a la cual se debía incorporar poco a poco a los indígenas. Él creía que el mestizo, con el apoyo de la cultura, lograría superar las condiciones que favorecían su manipulación por parte de tiranos y hacendados.
Consideraba que la Universidad debía participar directamente en programas tendientes a resolver los problemas nacionales de los sectores mayoritarios.
Durante su periodo como rector, incorporó a los universitarios a una campaña nacional de alfabetización. Para cumplir con sus objetivos, creía que los maestros debían ser verdaderos apóstoles. Recurrió a maestros improvisados; es decir, personas que supieran leer, escribir y hacer cuentas para que fungieran como maestros ambulantes que estaban bajo la tutela de los maestros rurales. Estos no recibían ningún sueldo, sólo el reconocimiento de su labor, a través de un diploma.

Desafortunadamente la labor de Vasconcelos no tuvo el éxito que se deseaba. Son muchos los aspectos que estaban en su contra, sólo por mencionar algunos tenemos:
El choque de las ideas religiosas de Vasconcelos con el laicismo expresado en el artículo 3°; la falta de fundamentos pedagógicos que dieran sustento a la labor educativa, el recorte del presupuesto, resistencia de la gente a recibir educación.
Se ha escrito de Vasconcelos que encarna el ideal totalizado, armonioso y preciso; él enseña la filosofía tonificante y exaltante de nuestros pueblos; él representa una parte de la conciencia del mundo.

Vasconcelos el educador
Combatió dos corrientes nefastas en la pedagogía: la que, inspirada en Rousseau, quita a la enseñanza "el carácter de regla impuesta a la conciencia del exterior", y la activista de Dewey que educa para lo útil.
Es frecuente escuchar el disparate que se pronuncia por una enseñanza primordialmente práctica y sólo superficialmente teórica.
A esta posición respondió Vasconcelos, creador del taller y el laboratorio en la escuela mexicana, afirmando: "El saber teórico es una necesidad más viva del alma que todas las experiencias concretas... Cuando se abusa de la experiencia en el sentido de presentarla desligada de la teoría se corre el peligro de dar un conjunto de hechos obtenidos conforme a rutinas, pero sin sentido general que las explique y englobe... En todo momento ha de recordar el educador la regla del sabio, que es acompañar siempre el hecho de la hipótesis, y viceversa, pero contando con que hay siempre mayor virtualidad en la hipótesis..."
Vasconcelos tiene también el mérito indisputado de haber desterrado el positivismo de la enseñanza universitaria, que despreciaba las disciplinas filosóficas, y de haber combatido la coeducación al exigir que "la escuela democrática debía instalarse sólidamente en la moral probada por los siglos e impuesta por la necesidad".

Entre sus obras destaca: de Robinson a Odiseo donde se enfoca a examinar las bases filosóficas de la doctrina educativa de Dewey y arremete contra el naturalismo de Rousseau. Para Vasconcelos dejar que la naturaleza se desarrollo sin trabajar alguna, se convierte en negación de la tarea humana y de las posibilidades de superación. Además de esto destacan tres volúmenes de su autobiografía los que han resistido mejor el paso del tiempo: Ulises criollo (1936), La tormenta (1936), El desastre (1938) y, finalmente, El proconsulado (1939), donde narra la derrota política de 1929 como candidato a la presidencia de la república.

Una obra de educación nacional no es algo que pueda realizarse de la noche a la mañana, sino por medio de una labor continuada de muchos años. Si muchas ideas de Vasconcelos no se pudieron llevar a cabo o fracasaron, culpa es del poco tiempo que tuvo para realizarlas.

JOSE VASCONCELOS


A 120 años de su natalicio

Por mi raza hablará el espíritu
Filósofo, abogado, escritor, político, historiador y educador, José Vasconcelos es una de las personalidades con mayor influencia en la conformación del México moderno.
Nació el 27 de febrero de 1882, en Oaxaca y falleció, en la ciudad de México, el 30 de junio de 1959.
Su infancia la vivió en la frontera, al grado que sus estudios iniciales los realizó en la comunidad fronteriza de Eagle Pass, Texas. Debido al trabajo del padre, la familia de Vasconcelos vivió en Piedras Negras, Campeche, Toluca y la Capital, donde ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y después a la Escuela de Jurisprudencia para concluir sus estudios como abogado.
A continuación, les ofrecemos una breve semblanza de la vida y obra de este ilustre mexicano. Biografía reducida y dividida en cuatro segmentos: el educador, el Político, el escritor y el filósofo.
El educador
Fundador del Ateneo de la Juventud, institución que presidió (1909-1912 ) y renombró bajo el denominativo de Ateneo de México, Vasconcelos inició su labor como educador que lo llevaría a ser Director de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) durante el régimen de Francisco I. Madero, Rector de la Universidad Nacional (1920-1921), Secretario de Educación Pública con Obregón (1921-1924), y Director de la Biblioteca Nacional (1941-1947).
En el Ateneo y bajo su administración edificó la Universidad Popular Mexicana (1912-1920), dependencia con la misión social de educar mediante conferencias, conciertos etcétera, a los adultos, pero principalmente a los obreros. A esta Universidad, Vasconcelos le impuso una mística educativa orientada hacia el pueblo, rasgo también latente en su rectoría en la Universidad Nacional.
Fue designado como Director de la ENP, en dos ocasiones; primero durante el gobierno de Madero, y después con Carranza, a quien por cierto, criticó severamente; apreciaciones que le valieron una orden de aprehensión y posterior exilio en EUA.
Vasconcelos regresó al país, fue nombrado Rector de la Universidad Nacional de México, conocida entonces como Departamento Universitario y de Bellas Artes, el 9 de junio de 1920. Durante su rectorado, organizó un programa editorial que comprendía sobre todo la divulgación de los autores clásicos hacia amplias capas de la sociedad, y se adoptó el escudo actual de nuestra universidad, de cuyo lema es el autor.
El lema que anima a la Universidad Nacional, Por mi raza hablará el espíritu, revela la vocación humanística con la que fue concebida. El autor de esta célebre frase, José Vasconcelos, asumió la rectoría en 1920, en una época en que las esperanzas de la Revolución aún estaban vivas, había una gran fe en la Patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. Se "significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima" , explicó el "Maestro de América" al presentar la propuesta. Más tarde, precisaría: "Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, toscamente y con una leyenda: Por mi raza hablará el espíritu, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión".
(...)
Durante su rectorado, José Vasconcelos dotó a la Universidad de su actual escudo en el cual el águila mexicana y el cóndor andino, cual ave bicéfala, protegen el despliegue del mapa de América Latina, desde la frontera norte de México hasta el Cabo de Hornos, plasmando la unificación de los iberoamericanos: "Nuestro continente nuevo y antiguo, predestinado a contener una raza quinta, la raza cósmica, en la cual se fundirán las dispersas y se consumará la unidad".
Tomado de: Lema y Escudo de la UNAM.
Con el presidente Álvaro Obregón, fue Secretario de Educación Pública, desde donde dio un fuerte impulso a la educación, en todos los órdenes. En beneficio de los sectores populares, organizó la primera campaña contra el analfabetismo de que se tiene memoria en México, implantó las misiones culturales y abrió bibliotecas. En el ámbito de las artes, apoyó a artistas destacados y fomentó la pintura mural mexicana a través de contratos con pintores como Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Roberto Montenegro. De este tiempo datan las decoraciones murales que hasta la fecha adornan algunos edificios públicos.
Al mismo tiempo, organizó la Secretaría en tres departamentos: Escolar, de Bellas Artes y de Bibliotecas y Archivos. Creó el primer sistema de bibliotecas, entre las cuales destacan la Populares, destinadas a obreros y público en general; con el objetivo de ofrecerles libros que sirvieran de complemento a sus labores; las Escolares, como complemento de la educación; que debían llegar, según los objetivos de Vasconcelos a los más apartados rincones.
Editó una serie de clásicos de la literatura universal, la revista El Maestro y el semanario La Antorcha; invitó a trabajar en el país a los educadores Gabriela Mistral y Pedro Henríquez Ureña; impulsó la escuela y las misiones rurales, creó la Orquesta Sinfónica Nacional e hizo surgir escuelas de pintura al aire libre; todo esto bajo el empeñó de ofrecer a México la ruta que lo elevara al rango de país civilizado y culto, por lo que es considerado el arquitecto de la educación nacional.
Después de un nuevo y largo período de destierro, regresó al país en 1940. 2 de mayo del siguiente año fue nombrado el Director de la Biblioteca Nacional. En este puesto Vasconcelos retomó los planes de reorganización de sus antecesores y se esforzó por mantener la tarea de difusión de la institución. Una de sus labores importantes, fue el traslado, a la ex iglesia de San Pedro y San Pablo, de los materiales de la Hemeroteca Nacional.
En resumen, Vasconcelos en su filosofía como educador propone:
1.- Sentir la cultura mestiza como base del concepto de mexicanidad.
2.- Mexicanizar el saber, es decir, hacer objeto de estudio la antropología y el medio natural del país.
3.- Hacer de Latinoamérica  el centro de una gran síntesis humana.
4.- Emplear el sentido del servicio y amor fraterno del ser humano como medio de ayuda a los más desprotegidos, y
5.- Valerse del industrialismo  -como simple medio, nunca como un fin- para promover el progreso de la nación.
José Vasconcelos hombre de convicciones, renunció en 1924 a la Secretaría de Educación, al estar desacuerdo con la elección del candidato Plutarco Elías Calles a la Presidencia de la República.
El político
La figura de Vasconcelos es recordada por su profunda influencia en el México moderno. Su participación en la vida política del país, coincide con momentos históricos fundamentales en la conformación de nuestra identidad nacional.
Y ya de cepa la ideología de Don José, estaba predeterminada. Los abuelos maternos, distinguidos liberales oaxaqueños, dieron refugio a Porfirio Díaz en 1857, en la comunidad de Tlaxiaco, detalle que después sería cuestionado en el imaginario del joven Vasconcelos ante la dictadura porfirista.
Abogado exitoso, Vasconcelos trabajó en su juventud, representando a compañías norteamericanas, hasta que iniciado el proceso revolucionario fundó junto con Gustavo y Francisco I. Madero, Filomeno Mata, Roque Estrada, Félix Palaviccini, Luis Cabrera, entre otros; el Centro Antirreeleccionista, en 1909, bajo el lema "Sufragio efectivo no reelección" expresión que se presume de su autoría y que sería pilar en la lucha contra el régimen de Díaz.
Por aquella época, editó al lado de Palaviccini, el periódico El antirreeleccionista, por diversos artículos ahí publicados fue presa de persecuciones, las cuales motivaron su primer exilio; estableciéndose en Nueva York, donde fungió como agente confidencial de Madero en Washington hasta la caída de Porfirio Díaz.
Después del derrocamiento de Don Porfirio, regresó a México y se convirtió en el intelectual del maderismo, defendiéndolo a través de la prensa. Con el paso de la Historia, los revolucionarios proclives a Madero, fueron sustituidos por huertistas, villistas, carrancistas, zapatistas, etcétera.
Con Carranza, Vasconcelos también trabajó como agente confidencial, esta vez ante gobiernos europeos, como el francés y el inglés, pero de regreso en México y ante algunas críticas que vertió sobre el proceder de Venustiano Carranza, éste último ordenó orden de arresto contra él, lo que redundó en un nuevo exilio.
En 1920 ofreció su respaldo al Plan de Agua Prieta, aunque "Vasconcelos jamás apoyó a Victoriano Huerta; pero sus ataques resultaron blandos y casi amistosos en comparación con los que lanzaría contra Carranza, Calles, Cárdenas". (Blanco, José Joaquín. Se llamaba Vasconcelos. FCE. México. 1996. pp. 61) Ese mismo año, Huerta lo nombró Jefe del Departamento Universitario y de Bellas Artes.
Después de su renuncia a la Secretaría de Educación, en 1924, Vasconcelos fue candidato al gobierno del Estado de Oaxaca, perdió y se volvió a alejar del país. Regresó en 1928 y en 1929 fue postulado a la Presidencia de la República por el Partido Nacional Antireeleccionista. Ganó la simpatía popular; sobresaliendo el apoyo estudiantil, sin embargo, el triunfo fue para el candidato oficial Pascual Ortiz Rubio, en una de las primeras sombras de fraude electoral documentadas en México. En diciembre de ese año, José Vasconcelos proclamó en Sonora el Plan de Guaymas, que le valió la cárcel. Tras recuperar la libertad, volvió a exiliarse en tierras europeas.
El escritor*
Escritor y, como tal, de la estirpe de los recios, sólidos y cabales, fue este hombre extraordinario, del aviso de muchos mexicanos, entre éstos tanto los letrados como los semi-cultos y los que, deseosos siempre de saber, se acercan, ingenuos y sencillos, a los que les pueden enseñar algo. Un escritor, un artista, un político, si son buenos, su bondad es manifiesta, por tanto atractiva, de lo que se sigue que su obra nos rinde a todos. Y es que la bondad es necesariamente comunicativa y encuentra siempre un eco en el interior de cada quien.
Resuena en el alma, justamente para hacerlo nuestro, lo que los hombres señalados difunden en la sociedad y nos toca la fibra sensible, tensa naturalmente y en acto, por el mismo caso, de vibrar al unísono de ese escritor, de ese artista y de ese político. Vasconcelos pensador, de penetración objetiva, dado, por el consiguiente, al desmenuzamiento de las cosas, de los acontecimientos, de las situaciones, y de penetración subjetiva, a un tiempo, movido a dilucidar las implicaciones y complicaciones de su propia conciencia, interesa a toda clase de lectores, los cuales, por otra parte, van a él seducidos, como precipitados y despeñados en llegar al fondo de lo humano suyo, en el que encontramos lo humano nuestro.
Fue filósofo Vasconcelos. Todo lo vio bajo el signo de lo bello. Lo perseguía hasta no dar con él en cada uno de los seres. El hombre, concretamente el mexicano, tenía que ser bello, que conformarse con el modelo eterno de una armonía divina que, despiertos a las inquietudes trascendentes, no podíamos menos que oír. Su filosofía nos abre la puerta de ese aposento donde vamos a disfrutar de la vecindad con Dios.
Escritor político y ciudadano de avisada y sesuda ciudadanía, nos hizo ver a los mexicanos lo que es, lo que debe ser México. Su Ulises criollo, obra maestra, y suponiendo que México dejara de ser, ella sola quedaría como el testimonio fehaciente, imperecedero, además, de las fallas, de los aciertos que registra la historia, de la voluntad que, en los mejores de nosotros, ha pretendido la duración y la sobrevivencia, por tanto la nobleza de lo humano mexicano.
Hace gala en todo lo que escribió de una verba convincente. Su frase es de garra y estruja, aprieta y, por otra parte, va derecho a la inteligencia o al corazón. No, no deja indiferente a nadie, y nadie como él ha sido capaz, por la sola fuerza de la palabra, de crear una mentalidad nacional. Díganlo, si no, los jóvenes de los años veintes y, muy especialmente, los que lo acompañaron en el 29, cuando con el callismo, ampliado, según él, por Mr. Morrow, el embajador de los Estados Unidos, y con la guerra cristera y con el desánimo de muchos, muy a pesar de lo cual fue un agitador intelectual.
Fue áspero, ciertamente, cuando fustigaba a los pillos. Su reprensión fue rigurosa y, valeroso, siempre de gran osadía, nunca tuvo, tal reza la expresión popular, pelos en la lengua. Fue el creador de una universidad, a la que le dio el lema de "Por mi Raza Hablará el Espíritu", y la cual, con el mote agregado después de "autónoma", tuvo él como sierva, precisamente porque la universidad "autónoma" se vanagloria de su autonomía.
Vasconcelos, dígase lo que se quiera en contrario, pese a sus deturpadores, a los que lo desprecian, combaten o niegan, por tanto, es un espejo en que los mexicanos conocemos y reconocemos los rasgos de nuestra propia faz. Su familia, en una época trashumante, lo que le valió tener tratos con porciones variadas de nuestra población; su madre, mujer sencilla, constante, con constancia grande, en sus deberes hogareños; su vida de estudiante, sus inquietudes intelectuales no satisfechas, gracias a la insuficiencia de sus maestros; la vaciedad de algunos de sus compañeros; la opresión del ambiente político, todo concurrió en él a tener una clara conciencia de lo que es el hombre y, por lo pronto, el hombre mexicano.
Carranza, y lo hace ver Vasconcelos en sus memorias, empezadas justamente en el Ulises criollo, copió a los Estados Unidos, rodeado como estaba de pastores protestantes, y suprimió la Secretaría de Instrucción Pública. La escuela tenía que ser, según esto, cosa de la exclusiva incumbencia de los ayuntamientos. Y Vasconcelos creó la Secretaría de Educación y con ella movió a la inteligencia de México, a los hombres de buena voluntad, a los niños, a los jóvenes y a los adultos deseosos de aprender. Sus misiones culturales, llegadas a todos los rincones de la patria, sus artes populares, sus teatros al aire libre, la exaltación y depuración de lo indígena, todo fue una fiesta del espíritu y, de resultas de esto, una afirmación de lo auténtico mexicano. Fue ejemplar, cosa tenida por muchos como extravagante, en todo caso como inútil y, por otra parte, costosa, la edición de los clásicos de la antigüedad: La Odisea y La Ilíada, entre otros, pero cosa que en su intención, y estaba en lo cierto, le daba al pueblo el conocimiento de sus orígenes culturales. Porque, queramos o no, somos occidentales, lo que le debemos a la presencia de España en las entretelas de nuestra sustancia. Vasconcelos es grande como escritor, grande como político, grande como hombre que hizo historia. Por lo uno y por lo otro será nuestro constante y obligado compañero y guía.
*Tomado de:
Jesús Guisa y Azevedo. Semblanzas de Académicos. Ediciones del Centenario de la Academia Mexicana. México. http://www.academia.org.mx/Academicos/AcaSemblanza/Vasconcelos.htm
El Filósofo**
«Maestro de las juventudes de América» le llamaron los estudiantes de América del Sur, que vieron en el hombre que escribía una Metafísica y militaba en las filas de Madero la clave para entroncar el mundo ideal de la cultura con el mundo real de la vida patria. Prefirió siempre ser filósofo en el sentido platónico y por eso su magisterio se ejerció, sobre todo, a través de su obra escrita. Maestro ,también por la magnífica y valiente defensa de su estirpe hispánica -bastaría leer la Breve Historia de México y De Robinson a Odisea- y por su manera fuertemente personal de encararse con los problemas filosóficos; por las inestimables sugerencias que brinda y hasta por las violentas reacciones que suscita. Si cabe hablar de genios en Ibero América, nadie con mejor derecho para ser clasificado así que el creador de la Filosofía estética.
Estética no es para v. el tratado de lo bello. Es algo muy diverso. Consiste en redimir el mundo físico trocándole su ritmo de material en psíquico. Los cuadros de, la Naturaleza, destinados a desaparecer, son salvados por el hombre que los conmuta en ritmo, armonía y contrapunto. El amor, alma de la Estética, es la fuerza que emprende la reintegración de lo disperso a lo Absoluto. La ley del espíritu (su función estética) es realizar una coordinación viviente de los heterogéneos sin sacrificar la cualidad. Las imágenes vivas de las cosas las maneja el espíritu humano en el crisol de su triple a priori estético: ritmo, armonía y contrapunto. Aquí reside la belleza. La operación estética, en esencia, radica en aislar la cosa de su ritmo nativo, a fin de incorporar su movimiento al ritmo del alma. Estamos en el reino del subjetivismo. Con mente kantiana, V. adopta las ideas de Nietzsche sobre la tragedia griega, convirtiéndolas en categorías; y añade a las dos categorías nietzscheanas de la belleza, apolínea y dionisiaca, una más: la mística. Cree V. que ha descubierto nada menos que un órgano estético en el hombre. Este órgano, que posee un sentido de orientación y que nos lleva a un equilibrio energético de composición, lo encuentra V. en los conductos semicirculares a donde convergen las impresiones cerebrales conscientes y las sensaciones internas o cenestesia, brotando de este concurso la unidad fundamental del yo.
El ser se manifiesta por caminos de emoción existencial (Metafísica, 1929). En la cosmología emanatista y dinámica de V ., que niega implícitamente la extensión, el Universo se presenta como un cuerpo único con irradiaciones emotivas. Todo es ser y todo, para ser, participa en una misma sustancia, aunque en diverso grado y calidad, según su cercanía del Ser Absoluto. Si la esencia de lo ético es el acto teleoklino que se rige por ciertas normas, ética será, para nuestro filósofo, «toda disciplina de vida», toda potencia que se traduzca en acto. También en la Ética (escrita en 1932) es fácil reconocer el platonismo de Vasconcelos. El Absoluto, último y supremo fin de todo lo existente, atrae al hombre, libremente, para que redima y salve a la Naturaleza ciega sumida en la inconsciencia. La Naturaleza, sedienta de unidad redentora, es un dócil instrumento del hombre para la trasmutación a planos espirituales.
En Filosofía, V. reclama el derecho a que se juzguen como originales suyas las tesis siguientes: a) La teoría del apriori estético, en la cual se afirma que el fenómeno de la belleza obedece a formas específicas, que son: el ritmo, la melodía, la armonía y el contrapunto, independientes de las formas lógicas aristotélicas. (Salta a la vista la mera trasposición de la estructura musical, por lo que no es nada original). b) La teoría de la coordinación mental que liga conjuntos heterogéneos. Cuando pensamos en un objeto, p. ej., ponemos en un sector de la mente lo que. nos dicen de él la Física, la Química, la Literatura, y así la labor del filósofo consiste en coordinar esas esferas del conocimiento para lograr algo que ya no es logos sino armonía. La verdad, en consecuencia, ya no es la reducción de lo particular a lo general, piensa nuestro filósofo, sino el secreto de la coordinación de valores irreductibles uno al otro, pero que se ligan por la vida y la acción, dando por resultado una existencia como armonía. c) En su ensayo intitulado La Sinfonía como forma literaria, V. lanzó por primera vez la tesis de que el arte supone la combinación de elementos heterogéneos que se coordinan en forma no intelectual, sino armónica y estética, a fin de producir efectos de conjunto, que son perfectamente inteligibles y además sensibles y que no tienen nada que ver con las conclusiones lógicas de la mente. Esta tesis coincide con las ideas sobre la belleza del poeta Elliot, en sus Cuartetos, escritas como diez años después, según lo ha hecho notar el filósofo norteamericano Philip Wheelwright.

Situación Demográfi ca de México 1910-2010

Durante los últimos cien años, las características de la población de México se vieron determinadas de manera
sustantiva por diversas circunstancias, entre ellas el fi n del Porfi riato, el periodo revolucionario y los posteriores esfuerzos emprendidos para reconfi gurar la dinámica demográfica del país.  Las decisiones tomadas en diferentes momentos del siglo XX en materia de planeación poblacional impactaron cada uno de los componentes del cambio demográfico y las consecuencias de estas transformaciones, a su vez, modificaron la forma de concebir y dirigir la política de población en el país.  Así, en el presente documento se distinguen dos estadios de la historia demográfica del siglo XX y principios del  XXI. La primera va de 1910 a principios de 1970, caracterizada, en primer lugar, por las consecuencias que tuvo el movimiento revolucionario en la población y, en segundo término, por la puesta en marcha de diversas estrategias que, después del estallido social, buscaban poblar el país y recomponer su dinámica poblacional.  La siguiente fase demográfi ca del último centenario  comprende la segunda mitad de la década de los años 70 y se extiende hasta nuestros días. El evento que marca el inicio de esta nueva etapa en la demografía del país es la instrumentación de la ley de población vigente hasta el día de hoy, marco a partir del cual se logra contener el acelerado crecimiento de la población, con la consecuente necesidad de enfrentar las implicaciones propias de la transición demográfica entre ellas el envejecimiento poblacional, así como problemas relativos a la distribución de la población y su movilidad dentro
y fuera del territorio mexicano. Aunque parezca evidente, es importante destacar que
la capacidad para identifi car, analizar e interpretar las tran
formaciones demográfi cas se encuentra estrechamente ligada a la evolución de los instrumentos de captación de información. Durante los últimos cien años, las estadísticas poblacionales en México han experimentado notables modificaciones no sólo en el volumen y naturaleza de la información que recaban, sino también en la calidad de los datos que proveen.De esta manera, en el documento se analizan los principales cambios en los niveles y tendencias de los componentes del cambio demográfico durante el último siglo, a partir de la información disponible sobre el comportamiento de cada uno de sus elementos, a saber, la fecundidad, la mortalidad y la migración interna e internacional.  Previo al análisis referido, el artículo se detiene brevemente en la descripción general de las principales fuentes de información estadística en materia demográfica, a fi n de dar cuenta de la evolución de las mismas a través del tiempo. Los primeros indicios que existen sobre el uso de la esta- dística demográfi ca datan del año 1116 de nuestra era y  provienen de los monumentos, códices y jeroglífi cos de los
primeros pobladores indígenas que llegaron al gran Valle de México. Una muestra de ello es el recuento que realizaba la población chichimeca cuando se encontraba bajo el mando del rey Xólotl; el recuento consistía en que cada persona depositara una piedra en un montón que después sería contabilizado. Este montón de piedras era llamado Nepohualco o Contadero.Durante la época de la Colonia se llevaron a cabo diversos ejercicios estadísticos en materia de población, sin embargo, fue hasta 1790 cuando por mandato del Conde de Revillagigedo se efectuó el primer trabajo importante y sistemático
de estadística demográfica en el país, que consistió en un censo que se levantó durante tres años y que reunía
información sobre las características de la población, de los recursos naturales, y de la manufactura, entre otros.
Después de consumarse la Independencia, Lucas Alamán (1830-1832) promovió por decreto, en mayo de 1831,
la realización del censo de población. Posteriormente, el presidente Manuel González (1880-1884) creó en mayo
de 1882 la Dirección General de Estadística ( DGE), que tenía por objetivo recabar, clasificar y publicar los datos
estadísticos de la población.  A partir de 1900 se estableció el levantamiento de un censo cada diez años, lo cual se ha cumplido de forma ininterrumpida hasta la fecha y con un número creciente de variables de interés involucradas. Alrededor de ese periodo se comenzó a obtener la información proveniente de los registros administrativos, organizando entonces una serie de estadísticas vitales que va de 1893 a 1910. Como los registros actuales, la principal función de dicha información era contar con datos sobre nacimientos, defunciones y matrimonios. Como es posible observar, el interés por conocer características básicas de la población, como su volumen, estructura y composición, existe desde tiempos ancestrales y, desde entonces, alienta el diseño de instrumentos de recolección de información cada vez más detallados y de mayor envergadura.  Según se verá más adelante, conforme transcurre el tiempo, la dinámica social tiende a tornarse cada vez más compleja, afectando el comportamiento de las variables demográfi cas, al mismo tiempo que se ve alterada por las mismas. Esta interrelación de estrecha reciprocidad requiere de instrumentos progresivamente
más renados para su  análisis, lo cual obliga a mejorar la calidad y la cantidad de  la información recabada. De este modo, a partir de las fuentes de datos disponibles hasta el momento, a continuación se destacan algunos de los rasgos más notorios de la evolución de la población y sus componentes en México, a partir de la segunda década del siglo XX, signada indudablemente por el movimiento revolucionario. Evolución de la población y sus políticas A un siglo de iniciado el movimiento de la Revolución Mexicana, el país ha vivido una serie de cambios demográficos innegables; algunos de los cuales no han revertido su tendencia desde entonces —como el incremento en la esperanza de vida, el decrecimiento de la mortalidad infantil o el crecimiento de la población urbana frente a la rural mientras que otros no han seguido una evolución lineal como la fecundidad e, incluso, se espera que en el futuro se comporten de manera inversa a como lo han hecho hasta ahora —como la mortalidad general. De acuerdo con datos del censo de 1910, México contaba entonces con una población cercana a 15.2 millones de habitantes (7.5 millones de hombres y 7.7 millones de mujeres) y su estructura por edad era sumamente joven, pues 42% de la población correspondía a individuos de 15 de edad o menos. Entonces, la proporción de adultos mayores (65 años y más) representaba apenas al 2% del total.
La lucha revolucionaria con la que el país entra a la segunda década del siglo XX impactó notablemente no sólo la vida social y política de México, sino también sus características demográfi cas. En el denominado Censo
General de Habitantes de 1921 ofi cialmente se contabilizó a una población de 14.3 millones de habitantes (7.0
millones de hombres y 7.3 millones de mujeres), es decir, alrededor de 900 mil habitantes menos. En la
historia demográfi ca del país, éste es el único ejercicio censal que ha registrado un monto de población inferior
al del censo precedente. El decremento en el volumen de la población, registrado
a once años de iniciado el movimiento armado, obedece alas muertes ocasionadas por el mismo confl icto, pero también a otros factores, como el incremento de la migración, la disminución de los nacimientos, así como la mortalidad  por propagación de enfermedades infecciosas y parasitarias,  tales como la infl uenza española, brotes de tifo, meningitis, ebre tifoidea y sarampión. La escasa tecnología en materia de salud de la época y las difíciles condiciones que experimentaba la infraestructura sanitaria del país en aquel momento, dificultaban el tratamiento de las enfermedades, las cuales terminaban por convertirse en epidemias.  Sin embargo, en los años posteriores al periodo revolucionario el proceso de reconstitución del país mejoró de. Se estima que durante este periodo, se perdió un millón de vidas e incluso algunos autores sostienen que de no haber atravesado México por los años que ocuparon a la Revolución, el número de habitantes en el país pudiera haber ascendido a 17.2 millones de personas (CONAPO, 1993:20). manera sensible las condiciones de vida de la población,
avance que se ha sostenido gradualmente a través del tiempo, aunque el perfi l epidemiológico ha tendido a complejizarse. De este modo, desde entonces el incremento poblacional en términos absolutos ha sido constante

Al inicio de la década de los años 30, México aún se encontraba convulsionado, tanto por acontecimientos nacionales —como la crisis política del momento que derivó en el asesinato de Álvaro Obregón en 1928—, como internacionales la crisis económica causada por la Gran  Depresión de 1929.  Ante la necesidad imperiosa de recomponer la dinámica social del país y sentar las bases para su desarrollo, tomó fuerza la noción que relaciona a éste con el volumen de la población. Así, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, el objetivo de poblar a México a través de diversas iniciativas fue consignado en la primera Ley General de Población del país, promulgada en 1936.

PERIODO HISTÓRICO 1910-1920

a) A partir de 1900 surgen los clubes liberales (son aquellos que propugnaban un estado de derecho de leyes y también acabar con los privilegios de la Iglesia Católica y su alianza de ésta con terratenientes y militares conservadores a favor de la Iglesia), germen del Partido Liberal Mexicano que a través de publicaciones (Regeneración y el Hijo de Ahuizote, entre otras ) critican al régimen de Díaz. Ricardo Flores Magón, mezcla de socialista, anarquista y liberal, inicia algunas acciones violentas entre 1906 y 1908, que aunque fracasan siembran descontento; se considera el ideólogo de la Revolución Mexicana. Las condiciones de descontento maduraron 4 años después de que se pretendiera que se iniciara la Revolución Mexicana.

b) El general Díaz hace declaraciones en una entrevista efectuada por el periodista norteamericano llamado Creelman (1908) que incentivaron a la actividad política. Don Profirió señaló que el pueblo mexicano estaba apto para la democracia y manifestó sus intensiones de retirarse al terminar el período de 1910.

c) Surgen varios partidos políticos tales como: el partido Nacional Porfirista, el Partido Recepcionista, el Reyista, entre colaboradores y simpatizantes de Díaz. El Nacional Democrático entre Díaz y la oposición y el de mayor oposición, el partido Antireeleccionista, que lanza Francisco I. Madero como candidato a la presidencia.

d) Madero logra un gran éxito en su campaña electoral, por tanto Díaz lo encarcela antes de las elecciones de Junio de 1910. El gobierno declara triunfador a Porfirio Díaz en las elecciones para gobernador de 1910 a 1916.

e) Posteriormente Madero, logra escapar de la prisión y huye a Estados Unidos. Desde San Antonio proclama el Plan de San Luis. Declara ilegales las elecciones, se proclama presidente y anuncia el inicio de la Revolución para el 20 de noviembre de 1910.

f) En Mayo de 1911, Pascual Orozco toma Ciudad Juárez. Según Díaz, declaró que para evitar derramamientos de sangre, celebra los Tratados de Ciudad Juárez con los rebeldes el 21 de mayo. Díaz renuncia a la presidencia cuatro días después y abandona el país por Veracruz. Finalmente muere en París en 1915.
FRANCISCO I. MADERO (1911-1913)

a) Formó parte de una familia de empresarios, considera entre las diez fortunas más grandes de México. La familia era propietaria de fábricas, ranchos y comercios. Estudió en el extranjero, posteriormente se convierte en empresario en su natal Parras Coahuila y cabe mencionar que en las relaciones con sus trabajadores demostró su preocupación por innovar y mejorar la sociedad , salud y bienestar de sus trabajadores.

b) El objetivo de Francisco I. Madero como político, fue convertir a México en un país democrático, (favorable a la intensión del pueblo en el gobierno, elecciones libres de los gobernantes del poder ejecutivo, legislativo y judicial) basado en leyes y no en caudillos. Madero anhelaba el cambio sin violencia. En la toma de Ciudad Juárez perdonó la vida al comandante porfirista vencido.

c) El Sr. Madero en lugar de tomar el poder al renunciar Díaz, aceptó un gobierno interino. León de la Barra, conocido porfirista, como presidente interino convoca a elecciones. El 11 de noviembre de 1911, Madero es electo presidente.

d) El pueblo mexicano en ese momento, demostró estar preparado para la democracia; no siendo así, para los políticos y la prensa. Los políticos confundieron el respeto de la ley, con la debilidad. La prensa, libertad con saña e insultos. Cabe mencionar o bien recordar, que el hermano de Madero ( Gustavo ) dijo lo siguiente de la prensa: "los periodistas, muerden la mano de quien les quitó el bozal". Exporfiristas y el embajador norteamericano Henry Lane Wilson conspiran y desacreditan a Madero.
e) El sobrino de Don Porfirio, Felix Díaz y Bernardo Reyes, se apoderan en la ciudad de México de un recinto militar, "La Ciudadela". Se inicia una lucha encarnizada, donde mueren más de 500 personas ( la Decena Trágica, del 19 al 28 de febrero de 1913). La rebelión culmina con la traición de Victoriano Huerta, designada por Madero para sofocarla. Apresan a Madero y al vicepresidente Pino Suárez.

f) Victoriano Huerta mandó matar a Francisco I. Madero y al vicepresidente José María Pino Suárez el día 19 de febrero de 1913. Duró 15 meses el único gobierno plenamente democrático y respetuoso de todas las libertades en la historia contemporánea de México.


VICTORIANO HUERTA Y
VENUSTIANO CARRANZA (1913- 1914)


a) Victoriano Huerta, el usurpador, (ya que por la fuerza de las armas simuló ser elegido por el Congreso de la Unión) quiso dar la impresión de llegar al poder legalmente a través del congreso. A quienes se le opusieron, como el diputado chiapaneco Belisario Domínguez, los asesinó o encarceló. El poder judicial lo felicitó solemnemente.

b) Asesina al gobernador medallistas Abraham González. Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, se muestra indeciso en reconocer o no a Huerta quien se proclama presidente el 19 de febrero de 1913. Un mes después, Carranza se decide a desconocer a Huerta acusándolo de romper el orden constitucional, lo mismo hace el gobernador de Sonora, Avaro Obregón.

c) Venustiano Carranza, proclama el Plan de Guadalupe, el 26 de marzo de 1913. Carranza, forma el ejército Constitucionalista y se proclama primer jefe. Al ejército fiel al usurpador Huerta le nombran "Los Federales".

d) Bajo la excusa de impedir la llegada de abastecimientos militares para Huerta, tropas norteamericanas por órdenes de su presidente Woodrow Wilson, ocupan Veracruz el 21 de abril de 1914. Les hacen frente al pueblo y los alumnos de la Heroica Escuela Naval.

e) Las tropas constitucionalistas se dividen en el ejército del noreste, comandado por Pablo González; del norte, por el general Francisco Villa y del noroeste, por el general Álvaro Obregón. En el sur se les une a la lucha Emiliano Zapata.

f) Las tropas Constitucionalistas se dividen en ejército del noroeste, comandado por Pablo González; del norte por el general Francisco Villa y del noroeste, por el general Álvaro Obregón. En el sur se les une a la lucha Emiliano Zapata.

g) El ejército constitucionalista (los rebeldes) toman Zacatecas y queda libre la entrada a México. En junio de 1914, Victoriano Huerta huye y nombra un gobierno para negociar con los rebeldes. El 14 de agosto de 1914, mediante los tratados de Teoloyucan, se rinde incondicionalmente el ejército federal.


VENUSTIANO CARRANZA,
FRANCISCO VILLA Y
EMILIANO ZAPATA (1914-1915)

a) La derrota de Victoriano Huerta y el triunfo de los constitucionalistas es empañado por la división de Carranza y Villa. Las diferencias se tratan de resolver a través de una Convención que reúne a todos los jefes militares.

b) En la segunda reunión de la Convención de Aguascalientes (10 de octubre de 1914) designan como presidente interino al general Eulalio Gutiérrez. Les piden la renuncia a sus cargos y mando sobre las tropas a Villa y Carranza. desconoce a la Convención.

c) Carranza establece su gobierno en Veracruz en noviembre de 1914. La convención amparada en un principio por Villa, pierde también ese apoyo e importancia de hecho.

d) Carranza y su ejército al mando del general Álvaro Obregón, se enfrentan a Villa y Zapata.

e) Villa y Zapata, ocupan casi todo el territorio nacional a un principio, pero posteriormente, Álvaro Obregón, gran estratega militar, destruye al ejército villista, en la batalla de Celaya. Pablo González, el otro general carrancista, vence a Zapata en Morelos. Las actividades de Villa y Zapata quedan reducidas a guerrillas.

f) Triunfa el constitucionalismo o carrancismo. Estados Unidos y varios países latinoamericanos reconocen en octubre de 1915 a los carrancistas como gobierno de facto en México.


VENUSTIANO CARRANZA (1916-1920)

a) Venustiano Carranza, expidió varias leyes, mientras se encontraba en Veracruz. Estas leyes son: la Ley de restitución y dotación de ejidos (6 de enero de 1915) , la Ley del Municipio Libre y también decretó la desaparición de las tiendas de raya (cabe mencionar que cada hacienda tenía una tienda de Abastecimiento, los cuales les eran vendidos a los jornaleros, pero ellos no daban a cambio dinero; sino que les eran descontados de su raya o sueldo mediante anotaciones en libros. Lo injusto de esto es que antes de los sueldos o rayas miserables, los víveres se les descontaban a precios multiplicados y por tanto se iban endrogando y aunque fallecieran pasaba la deuda a sus hijos.

b) En febrero de 1916 Carranza fija la residencia de los poderes generales en Querétaro.

c) Carranza convoca a una elección de diputados para redactar una nueva constitución. Los diputados constituyentes inician sus labores en diciembre de 1916. En sólo dos mese elaboran la nueva Constitución, basada en la anterior Constitución Liberal de 1857, pero adicionan varios párrafos y artículos de tipo socialista (Art. 3,27 y 123).

d) El 5 de febrero de 1917 se promulga la nueva Constitución, cuyo principal fin en ese entonces es legitimar al gobierno de Carranza, quien de primer jefe pasa a ser presidente constitucional de la República, mediante elecciones celebradas unos meses después.

e) Carranza se encontró ante una grave crisis económica: huelgas, enfrentamientos con las compañías petroleras y mineras por el aumento de impuestos, ausencia de créditos del exterior e inflación, debido a las emisiones monetarias de los años previos. La Corrupción se generaliza entre los funcionarios. Carrancear se vuelve sinónimo de robar.

f) El descontento es cosechado por el general Álvaro Obregón, a quien Carranza debía en gran parte su triunfo, pero en un afán de terminar con el caudillismo militar, no lo postula como candidato de gobierno para las elecciones de 1920. Al terminar su período constitucional de cuatro años, Obregón y sus simpatizantes (la dinastía sonorense: Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles ,etc. ) desconocen mediante el Plan de Agua Prieta al gobierno de Carranza. Encuentran apoyo en casi todo el ejército. Carranza parte en retirada hacia Veracruz. Es asesinado en el camino en Tlaxcalatongo, Puebla.